martes, 17 de julio de 2012

Principios de la acción válida - 11º El Principio de Negación de los Opuestos


11º El Principio de negación de los opuestos.

     "No   importa   en   que   bando   te   hayan   puesto   los acontecimientos;  lo que importa es que comprendas que tú no  has elegido ningún bando".


   Aquí no se explica que haya que abandonar todo bando.  Aquí se sugiere  considerar  la posición en que uno  se  encuentra,  como resultado  de  factores ajenos a  la  propia  elección;  factores educacionales,  de ambiente,  etc. Tal actitud hace retroceder el fanatismo,  al  tiempo  que permite comprender los bandos  y  las posiciones que asumen otras personas.  Evidentemente,  esta forma de considerar el problema de los bandos contribuye a la  libertad de la mente y tiende un puente fraterno, hacia las demás personas aún cuanto estas no coincidan con mis ideas,  o aparentemente  se opongan a mis ideas.

   Este Principio, al tiempo que reconoce la falta de libertad en las situaciones que uno no ha construido,  afirma la libertad  de negar las oposiciones si son parte de las mismas situaciones.  En otras  palabras:  yo  no he decidido ser alto  o  bajo,  gordo  o delgado y si esa condición esta acompañada de oposiciones a otros que  tampoco eligieron su bando,  tengo libertad para  negar  esa oposición. Yo no invente a los altos, a los bajos, a los gordos o a los delgados, por tanto niego toda oposición responsable.

   Veamos sobre esto, una antigua enseñanza:

   Los  enemigos  de  Jesús decidieron  ponerlo  en  dificultades presentándole dos posibilidades,  de tal modo que eligiendo  una, quedara en mala posición frente a la otra.
   Se  acercaron  a el y dijeron:  " Maestro,  sabemos  que  eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios y que  no  te  inclinas por nadie,  ya que no  tienes  acepción  de persona  de  hombres. Dinos  pues que te  parece?  Es  lícito  dar tributo a Cesar o el tributo debe ser para el culto religioso?". Mas Jesús,  entendida la malicia de ellos, les dijo: "Porque me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo".
   Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo:" De quien es esta figura?"
Díjole: "De Cesar".
   Y díjoles:" Pagad pues a Cesar lo que es de Cesar y a Dios  lo que es de Dios".
   Oyendo  esto,  sus enemigos se confundieron  y  dejándole,  se fueron.

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